marzo 2

Mindful Eating

Nutricion

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Con el paso del tiempo se van uniendo cada vez más tendencias en la alimentación: dietas, estrategias, recetas, productos, estilos de vida, entre otras. Muchas veces, pueden tratarse de herramientas únicamente para ayudarnos a mejorar la alimentación y la relación con la comida. 

 

Cuando hablamos de Mindful Eating (alimentación consciente) nos referimos a una filosofía que se dedica a llevarnos a un estado de total conciencia acerca de nuestra alimentación, nuestros patrones, costumbres, relación con la comida y muchas cosas más que hablaremos más adelante. 

 

Actualmente, la mayor parte de las personas viven siempre corriendo y aceleradas por su trabajo/estudio/actividades sin tomarse un tiempo para vivir el presente o disfrutar del momento. En este tipo de alimentación no se enfoca en una lista de alimentos aptos y no aptos, su objetivo principal es crear como su nombre lo dice CONSCIENCIA a las personas de tomarse un momento para sentir las sensaciones fisiológicas y emocionales de nuestro cuerpo, en aprender a escucharlo cuando tenemos hambre y cuando ya estamos satisfechos. Más que una dieta, es un estilo de vida enfocado en reconciliarse con la comida. 

 

 

¿Por qué comemos?

 

Alguna vez te has puesto a pensar realmente ¿cuál es el motivo o la razón por la que estoy comiendo? cierto, es una necesidad fisiológica, pero, detrás de todo eso, existe un trasfondo psicológico también. Acá se definen dos términos muy comúnmente utilizados: hambre emocional y hambre fisiológica.

 

Hambre fisiológica

Cuando tienes este tipo de hambre fisiológica puedes identificar las siguientes características:

 

  • Aparece de forma gradual.
  • Te encuentras dispuesto a probar distintos tipos de comida.
  • Responde a horarios habituales de tu alimentación.
  • Eres capaz de controlarte a pesar de tu estado de ánimo.
  • Reconoces tu plato de comida y los alimentos que consumes.
  • Saboreas y disfrutas tu alimentación.
  • No sientes culpa cuando terminas de comer.
  • Te sientes satisfecho/a.

 

 

Hambre emocional

Al contrario del hambre fisiológica, en este tipo de hambre puedes sentirte de esta manera:

  • Ocurre de manera repentina
  • No la puedes posponer y tienes que satisfacerla en ese momento.
  • Sientes antojos por cierto tipo de alimentos.
  • No tomas en cuenta los nutrientes.
  • No responde a un horario habitual de tu rutina de alimentación.
  • Tu estado de ánimo influye en la cantidad de alimentos que consumes.
  • Comes sin control.
  • No disfrutas de los sabores de los alimentos.
  • Te sientes culpable, avergonzado e insatisfecho.
  • Te sientes muy lleno al terminar.

 

 

OJO, es importante que sepas que cuando hablamos de antojos en el hambre emocional es cuando SIEMPRE tiene que estar ligado a una emoción o estado de ánimo (estrés, ansiedad, tristeza). Por el contrario, con antojos fisiológicos como cuando se tienen en el síndrome pre menstrual o estas pasando por abstinencia de algún alimento en específico. 

 

Acá es donde entra la filosofía de Mindful eating, en donde nos pide que tomemos conciencia si realmente nuestra necesidad por comer es fisiológica o va ligada a algún tipo de emoción. De esa manera, podremos mejorar nuestra relación con la comida y consecuentemente nuestra manera de alimentarnos. Cuando la respuesta a la pregunta principal ¿para qué quiero comer? es alguna emoción, nos volvemos más conscientes y rompemos el ciclo de alimentarnos impulsivamente, planteándonos siempre argumentos que puedan responder a la necesidad de comer. 

 

El humano nace con el sensor que lo ayuda a detectar si realmente tiene hambre o no. Sin embargo, con el paso de los años, ese sensor se ha deteriorado por el estilo de vida, tecnología, redes sociales, publicidad, entre otros, llevándonos a comer sin realmente tener hambre, lo que hace que poco a poco vayamos perdiendo ese sensor o función. En el mindful eating, nos exhorta a que recuperemos esa capacidad, parándose a pensar antes de comer ¿realmente si tengo hambre?, así, vamos tomando consciencia del momento y de nuestras propias necesidades sin tener que comer impulsivamente. 

 

 

Así también, debemos aprender a reconocer las señales de nuestro cuerpo de saciedad. En muchas ocasiones, por pena, protocolos o costumbre, terminamos la comida que está en nuestro plato aún estando ya satisfechos. En esta filosofía también nos enseña a que debemos pensar y aprender a escuchar a nuestro cuerpo cuando ya estamos llenos. 

 

Algunas estrategias que nos enseña la “alimentación consciente” son:

 

  1. Come sentado y en un lugar tranquilo.
  2. Si no tienes hambre, no comas.
  3. Mastica despacio y sin prisa.
  4. Come variado y de todo un poco.
  5. Aprende a reconocer la sensación de estar lleno (haber comido de más) y estar satisfecho (sin necesidad de comer más).
  6. Elige siempre una alimentación más natural y no con alimentos procesados.

 

 

En conclusión, este tipo de alimentación, nos puede ayudar a escuchar de mejor manera a nuestro cuerpo y a aprender a diferenciar cuando tenemos hambre y cuando no. Es importante que recuerdes que aunque esta filosofía puede ayudarte mucho a mejorar la relación con tu comida, también debes guiarte y llevar un plan de alimentación guiado por un experto, el cual te podrá indicar y asesorar cuántas porciones de cada tipo de alimento son las adecuadas para ti.

 

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