Por qué elegir alimentos naturales?

Vivimos en una época marcada por la agitación, la falta de tiempo y el estrés acumulado. El mundo actual nos sobrepasa con su ritmo desenfrenado y no nos quedan las ganas, ni las fuerzas muchas veces, para ponernos a cocinar y terminamos recurriendo a las opciones más fáciles de los alimentos altamente procesados, y empacados de “abrir y servir”, o a la comida rápida de algún restaurante.
Se nos anima continuamente a hacer las cosas lo mas rápido posible y dejamos de poner atención y de valorar la calidad de nuestros alimentos y su procedencia así como los ingredientes y la forma de cocinarlos.
Pero qué repercusiones tiene esto en nuestra salud y calidad de vida? se estima que hasta un 40% de todo el estrés puede atribuirse a una alimentación deficiente, lo que quiere decir que en vez de facilitarnos la vida, nos estamos perjudicando más de manera imperceptible, con consecuencias a nuestra salud física y mental que esto conlleva y que trataré de mencionar a continuación.
La frase del filósofo Ludwing Feuerbach “somos lo que comemos” es la que mejor resume la relación entre nuestra salud y nuestra alimentación.
Los alimentos procesados son aquellos que no se consumen en el estado natural al que se encuentran en la naturaleza.
El término “alimento procesado” se suele asignar a los que son tratados industrialmente, agregándoles diversos aditivos ya sean:
  • Conservantes. Por ejemplo sal.
  • Saborizantes. Naturales o artificiales
  • Colorantes.
  • Acidulantes
  • O simplemente alimentos sometidos a procesos de altas o bajas temperaturas, cambio de su consistencia, mezclas con otros alimentos o por el tipo de presentación y envasado.
Como por ejemplo: margarinas, cereales de caja, galletas, sopas instantáneas, gaseosas, nueggets, hamburguesas, salchichas, papas fritas industriales, jamones, algunos yogurts, barras energéticas, mayonesas, ketchup, pan sandwich, azúcar refinada, leche de larga duración, jugos enlatados, café instantáneo, etc.
Los aditivos alimentarios son uno de los grandes descubrimientos que han hecho posible avanzar en la conservación de los alimentos, así como conseguir mejoras en el proceso de elaboración de los alimentos y crear nuevos productos que de forma natural no podrían obtenerse.
Los aditivos llevan usándose desde hace años y su empleo se ha convertido en una práctica habitual en la industria. Como consecuencia, la población ha incrementado notablemente la exposición a los mismos, particularmente en alimentos procesados, esto ha contribuido a crear un nuevo entorno en el intestino, favoreciendo el desarrollo de reacciones adversas, también pueden causar graves daños al corazón y a largo plazo hasta el cáncer. 
Los aditivos alimentarios pueden clasificarse en 3 grupos según su función
  1. Aditivos que alteran las características físicas o físico-químicas de los alimentos.
  2. Aditivos que alteran las características sensoriales (sabor, color, olor, etc) de los alimentos.
  3. Aditivos que alargan el mantenimiento de los alimentos.
Entre las reacciones adversas que pueden producir están:
Reacciones alérgicas
Reacciones de intolerancia
Disruptores Endocrinos ,y Neurotoxicidad
Algunos aditivos, entre ellos el glutamato, interfieren en la síntesis o liberación de neurotransmisores a nivel cerebral por una acción directa del ácido glutámico o alguno de sus productos de decarboxilación, en el niño puede dar lugar a síntomas hipotalámicos e hiperactividad y en el adulto esta acción tóxica directa afectaría al centro del apetito del hipotálamo y conduciría a obesidad.
El elevado consumo de colorantes puede inducir la aparición de síntomas alérgicos,  así como los benzonatos y el apartame.
Por esto es recomendable siempre limitar al máximo el consumo de productos industriales y mirar  las etiquetas de los productos.
La implementación de una alimentación basada en plantas sin procesar es la mejor alternativa, los alimentos sin procesar, a diferencia de los alimentos refinados y procesados, proporcionan una alimentación rica en nutrientes, que nuestro cuerpo necesita para funcionar y regenerarse de manera óptima. Como regla general, cuanto menos se le haga a la comida, más valor nutricional tendrá. Una vez que el cuerpo ha recibido la nutrición que desea, su mecanismo de hambre se apaga, reduciendo los antojos y la tendencia a comer en exceso.
Debemos prestar especial atención a nuestra alimentación y a qué tipo de productos consumimos, por lo que les recomiendo dedicar un tiempo prudencial a la cocina y a la carreta de las compras, limitar la comida rápida e industrial y exaltar el disfrutar de una comida fresca, casera y tranquila.
Promoviendo el placer de comer despacio, los productos naturales, las recetas locales y el deleite en los sentidos del gusto y el olfato sin prisa ninguna.